Te comparto el vídeo que hice del Santuario de Isis en Cartagena para que puedas sentir la energía que hay en el Santuario.
¿Estás en guerra con tu cuerpo? ¿Lo descuidas o castigas? ¿Has llegado a conocerlo de verdad? ¿Te sientes en casa dentro de él? El sufrimiento puedes ser físico o mental, o ambos, pero todo tipo de sufrimiento se manifiesta en alguna parte del cuerpo y nos genera tensión y estrés.
Siempre se dice que debemos liberar la tensión del cuerpo. ¡Muchos lo hemos intentado a conciencia! Queremos liberarla, pero no podemos. Nuestros intentos de reducir esa tensión no funcionarán a menos que primero reconozcamos su existencia.
Cuando te haces un corte en el dedo, lo lavas y el cuerpo sabe cómo curarlo. Cuando un animal resulta herido en el bosque, sabe cómo actuar. Deja de buscar algo de comer o una pareja. Sabe, gracias a generaciones de conocimiento ancestral, que no es bueno que lo haga. Así que busca un lugar tranquilo y se tumba, no hace nada. Los animales saben por instinto que detenerse es la mejor manera de curarse. No necesitan un doctor, una droguería o una farmacia.
Antes, los seres humanos compartíamos esa sabiduría, pero hemos perdido el contacto con ella. Ya no sabemos descansar. No dejamos que nuestro cuerpo descanse para liberar la tensión y curarnos.
Dependemos completamente de las medicinas para curar las enfermedades y el dolor. Aun así, las formas más efectivas de aliviar y transformar nuestro sufrimiento ya están a nuestro alcance sin ninguna prescripción y sin coste alguno. No os estoy sugiriendo que tiréis todos vuestros medicamentos. Muchos de nosotros necesitamos tomar medicinas de algún tipo. Pero a veces podemos tomarlas en menor cantidad y surtirán un mejor efecto si sabemos cómo reposar tanto el cuerpo como la mente.
Thich Nhat Hanh
Vivir nos obliga al ejercicio constante de saber abrir y saber cerrar, empezar y terminar, expandir y contraer, ganar y perder, ampliar y reducir, amar y sufrir.
Es el gran juego del alma, que también tiene lugar en nuestro cuerpo: a cada inspiración en que tomamos el aliento necesario, la sigue la expiación en la que nos despedimos del viejo oxígeno que ya ha cumplido su función; a cada sístole la sigue su diástole, en un latir ininterrumpido en que la vida canta su mantra más sutilmente sonoro: tomar y soltar, tomar y soltar, tomar y soltar. Al final, incluso soltar nuestra propia vida.
Es feliz y exitoso aquel que sabe ponerse en sintonía con las dos fuerzas de la vida: la de expansión y la de retracción, la del ganar y la del perder.
En toda vida encontramos pérdida y desamor, pero también la dicha de la unión, el vínculo y el amor que los precedieron.
Joan Garriga
Arte: @dianapedott
1. La sanación es un viaje hacia nuestra totalidad que dura toda la vida.
2. Sanación es recordar lo que hemos olvidado sobre conexión, unidad e interdependencia entre todas las cosas, vivientes y no vivientes.
3. Sanación es abrazar lo que más tememos.
4. Sanación es abrir lo que está cerrado, ablandar lo que se ha endurecido y obstruye.
5. Sanación es entrar en el momento trascendente e intemporal en que se experimenta lo divino.
6. Sanación es creatividad, pasión y amor.
7. Sanación es buscarse y expresarse plenamente, la luz y la sombra, la parte masculina y la femenina.
8. Sanación es aprender a confiar en la vida.
Cuando estamos poco desarrollados en cualquiera de estos conceptos, la puerta que conduce al amor y a la salud permanece cerrada.
Jeanne Achterberg
Woman as Healer
Citado por Ángeles Arrien en Las Cuatro Sendas del Chamán














