País Vasco, 1609. Los hombres de la región se han ido a la mar. Ana participa en una fiesta en el bosque con otras chicas de la aldea. El juez Rostegui, encomendado por el Rey para purificar la región, las arresta y acusa de brujería. Decide hacer lo necesario para que confiesen lo que saben sobre el akelarre, ceremonia mágica durante la cual supuestamente el Diablo inicia a sus servidoras y se aparea con ellas.
A las mujeres se nos ha inculcado desde siglos que tenemos que dedicarnos a los hijos y a mantener limpia y ordenada nuestra casa.
Actualmente esta tarea se dificulta porque muchas mujeres trabajamos fuera de casa y no nos da la vida para cumplir con estas expectativas que nos acompañan desde que nacimos.
La culpa es un sentimiento muy común que muchas mujeres experimentan por no cumplir el rol social asignado: a veces sustituimos los platos caseros por comidas preparadas, la casa sólo la podemos atender los fines de semana o cuando nuestro tiempo nos lo permite, vemos a nuestros hijos después de una dura jornada de trabajo y les dedicamos el tiempo que podemos...
No eres la única. No estás sola.
La mujer carga con esta culpa generacional y nunca será suficiente lo que hagamos ya que no estaremos a la altura de lo que la sociedad nos reclama o pide.
La mujer ama de casa, cuidadora, madre, servicial, dedicada, cariñosa... está bien vista y aceptada. En cambio aquella mujer que se atreva a saltarse el rol establecido haciendo las cosas diferentes o como crea y sienta, le acompañará la culpa hasta que asuma su propio poder.
Te recomiendo pues una visualización muy sencilla que te puede ayudar o disminuir este sentimiento de culpa:
- Cierra los ojos y respira profundo.
- Visualiza delante de ti a todas las mujeres de tu sistema familiar, por parte de padre y de madre.
- Mira a cada una de ellas. Reconoce el esfuerzo que ha tenido que hacer cada una para que tú hoy estés aquí, viva. Mira sus ojos, sus arrugas, su pesar, su cansancio, su felicidad, su tristeza, su perseverancia...
- Interiormente o en voz alta les dices: "Veo vuestro esfuerzo".
- Les vuelves a decir: "Gracias". Y agachas un poco la cabeza en señal de honra.
- Mantente en esta posición el tiempo que necesites.
- Les dices en voz alta: "Os honro cuando hago comidas caseras, cuando me cuido y cuido mi vida, cuando ordeno y limpio la casa, cuando atiendo a mis hijos... Y no me miréis mal si a veces estoy cansada y no tengo ganas, si me preparo de comer algo rápido, si a veces me descuido y descuido mi casa... Ahora mi trabajo está dentro y fuera de casa y a veces se me hace difícil".
- Respira profundo y sigue mirándolas.
- Cuando cada una asiente con la cabeza, en señal de aprobación o asentimiento, se marcha. Este proceso puede tardar un ratito.
- Siéntete más libre de vivir la vida que tienes ahora haciéndolo un poco o un mucho diferente que tus antepasadas.
La culpa por no cumplir con las expectativas transgeneracionales y sociales va disminuyendo a medida que tomamos la responsabilidad de nuestro poder de decisión y de ser "infieles" a lo establecido.
Sandra Gamero
Terapeuta Gestalt & Consteladora familiar
👉 Si necesitas acompañamiento terapéutico para comenzar a hacer las cosas diferentes, te invito a comenzar un proceso terapéutico con la Terapia Gestalt.
La Mujer Bisonte Blanco describe las siete etapas que sigue la mujer en su camino hacia la autorrealización.
Entre los Lakota es conocido como «El Camino de la Belleza» y es un ritual sagrado que dura toda la vida.
1. El camino de la hija.
Este período comprende desde el nacimiento hasta la aparición de la primera regla. Todavía es una niña, física y psíquicamente dependiente, mentalmente receptiva, que absorbe todo tipo de enseñanza, ejemplo o estímulo que se le presenta. Si todas estas influencias exteriores son apropiadas, estructuradas y emocionalmente equilibradas, la niña desarrollará el equilibrio, respeto, dignidad y autoconfianza que luego necesitará como recursos para llevar una vida en armonía con todo lo existente.
2. El camino de la mujer.
Abarca los años en que una mujer desarrolla la autoconfianza, aprendiendo a controlar su vida independiente de los adultos. Aprende a través de la experiencia personal, desarrolla sus propias respuestas emocionales y mentales y elige sus relaciones. Empieza a explorar su sexualidad y a construir su espiritualidad. Son los años en los que empieza a conocerse y, poco a poco, llega a ser una persona responsable y madura (en nuestra sociedad actual este período va desde la adolescencia hasta los 28-32 años).
3. El camino de la madre.
Desde el punto de vista espiritual, el nacimiento de un hijo es el evento más importante de la vida de una mujer; ya que entonces entra a formar parte de la comunidad espiritual femenina. Al cruzar la frontera entre la vida y la muerte con el parto es recibida en la comunidad de las matronas, donde inicia la verdadera enseñanza. En el período de la madre aprende la disciplina del sacrificio: cuerpo, tiempo, psique, conocimiento, vida social, condición económica, relaciones y valores son puestos al servicio de los niños.
Este pasaje, ambivalente como ningún otro, la empuja a superar todos los límites que tenia previstos. Aprende a controlar completamente su mundo, intentando armonizar sus necesidades individuales con las demandas externas que constantemente caen sobre ella; alcanza así el poderoso equilibrio entre realidad interna y externa sobre el cual se basa este ritual sagrado. En el camino de la madre, la vida espiritual de la mujer pone sus raíces y florece: no hay que olvidar que en muchas culturas antiguas el dar a luz simbolizaba para la mujer una iniciación.
4. El camino de la recogedora y 5 el de la ritualista.
Ambos caminos son tan antiguos como la raza humana. Recoger es una disciplina que requiere respeto antes que nada; desarrolla poderes especiales de observación y discernimiento en el conocimiento de las estaciones, del clima, de la astronomía y de la curación.
Armada únicamente de conocimiento, de intuición y de oraciones, la mujer recolecta gran cantidad de plantas y de sustancias minerales para la cocina, la magia, la higiene y la cosmética. La recogedora tiene que conocer perfectamente dónde y cuando encontrar lo que necesita, la forma más adecuada de conservar, almacenar, preparar las sustancias y utilizarlas en condiciones que resulten eficaces e inocuas.
Una Mujer Medicina nativa nunca aplica el mismo remedio al mismo síntoma físico en distintos pacientes, ya que trata al ser en su totalidad. Para ella “hacer medicina” es conocer al paciente, a su familia, su condición espiritual, mental, física, ambiental y social, y cómo combinar todo esto en el proceso de curación.
La aspirante-chamana es también muy consciente del espíritu que hay tras la planta, roca o cristal usados en el tratamiento, a los cuales hay que dar las gracias por la ayuda que le están aportando. Esta parte del trabajo de una Mujer Medicina se caracteriza por la tensión espiritual, aunque no tan intensa como en su primer parto, sus primeras reglas o su responsabilidad de mujer joven de aprender a respetar a los demás (humanos e inhumanos) y a sí misma.
Una Mujer Medicina que no consigue equilibrio, responsabilidad y ser consciente puede suponer un desastre para toda la comunidad, porque el poder de la mujer es grande, y cuanto más desarrolle la disciplina y la devoción, más aumentará su poder.
Las mujeres que siguen el camino de la recogedora y de la ritualista tienen que ser interiormente seguras, estar profundamente preocupadas por la vida espiritual del planeta y ser capaces de sacrificar su trabajo y su ego por el bien de la comunidad. La ley espiritual básica que la mujer aprende en el camino es que la aspirante a chamana da y da mucho tiempo antes de recoger, aunque sólo sea poco, y todo lo que obtiene de su duro esfuerzo y pruebas personales lo tiene que utilizar en alimentar y fomentar la vida.
6. El camino de la maestra.
Aprendiendo, experimentando, alimentando y trabajando la mujer alcanza la edad en la cual se vuelve transmisora de sabiduría espiritual y social. Es compartiendo con los demás las técnicas, las teorías y las experiencias que ha vivido como llega a ser una maestra.
Entra en la menopausia tan profunda y madura como la fruta, como la flora. Si ha seguido los caminos descritos anteriormente con armonía entrará en el reino de lo sagrado como miembro de la comunidad cósmica, derecho que se ha ganado a través de su trabajo, sacrificio y devoción.
En este momento puede elegir su campo de acción puesto que es una Mujer Medicina, aunque existan otras formas menos obvias de llegar a serlo. Puede elegir la política, el servicio público o cualquier otra profesión; practicará de una forma sana y espiritual todo lo que decida ser. También puede escoger quedarse aislada o ser una abuela, continuando con sus nietos, sus bisnietos o bien otros niños sin hogar ayudándolos a crecer y educándolos.
El modo en que una anciana enfoque su habilidad y su sabiduría depende de la naturaleza del trabajo espiritual hacia el cual ha sido conducida. Gran parte de su enseñanza se transmite a través del ejemplo; ella es un modelo para las mujeres más jóvenes en el camino, y su presencia y esencia revitalizan y enriquecen la vida de su comunidad entera.
7. El camino de la sabia.
Alcanzada la vejez, la chamana entra en el período de la maestría, habiendo desarrollado una verdadera sabiduría. El sentido del equilibrio que caracteriza al universo es ahora parte profunda de ella, así como el sentido del humor. Está en contacto directo con hechos naturales y sobrenaturales, siendo capaz de aceptar sus directrices. La esfera de su trabajo ha trascendido su ser personal y privado, su familia; su comunidad se extiende ahora hacia las estrellas. Es un ser sagrado: es completa.
Los siete caminos proporcionan a la mujer la fuerza, la disciplina y la profunda conexión que necesita para canalizar el poder espiritual sin causar daño a sí misma ni a los demás. Le ayudan a desarrollar humildad, orden, respeto dignidad y el sentido de cuidar a toda criatura, dándole una profunda comprensión de sí misma en los aspectos interiores y exteriores.
Existen otras formas de autorrealización, pero este bellísimo ritual nos recuerda que no hay que quemar etapas sino vivir con entrega y aceptación todas las experiencias que nos llegan, sean aparentemente buenas o malas, porque es lo que nos toca vivir, y probablemente es lo mejor que nos puede pasar. A menudo las grandes enseñanzas las encontramos en la pequeñas dificultades diarias, por esto el “camino de la madre” es la etapa más difícil en la vida de una mujer; es el sacrificio del ego y el aprendizaje del amor no egoísta, requisitos esenciales para el desarrollo de una conciencia espiritual y cósmica.
Estos siete caminos son los de toda mujer que quiere incrementar su poder espiritual a través de toda una vida, recordando que cada prueba o dificultad que vamos superando es un paso más que vamos dando en nuestro viaje hacia la totalidad.
Clara Castellotti
La psicoterapia no sólo es para desahogarse, quejarse y tratar el dolor de la persona.
También es para permitirse disfrutar, sentir gozo, compartir risas y sentir que hay un otro que se alegra de nuestra existencia.
Creo que es el mejor regalo que podemos ofrecer como terapeutas a nuestros clientes: nuestra presencia, nuestra humanidad y nuestra experiencia de vida.
Compartir camino con alguien es compartir la vida: lo bueno y lo malo, lo desagradable y lo agradable, lo doloroso y lo placentero. En terapia compartimos nuestra existencia y aquello que nos impide disfrutarla.
Por lo que la psicoterapia no sólo es para tratar problemas, sino también un camino de vida, un compartir con el otro, un encuentro entre almas.
En este encuentro podemos vernos reflejados en la mirada del otro, podemos disfrutar, podemos permitirnos aquello que en nuestra vida no podemos, podemos descubrir partes de nosotros que no salen en nuestro día a día y sobre todo podemos ampliar la conciencia de nuestro mundo, de nuestra vida y de nuestra mente.
Ampliando nuestros puntos de vista, maneras diferentes de ver una situación, conociendo otros registros de cómo vivir una mejor vida, relacionándonos con el otro de forma distinta a como me relaciono habitualmente.... podremos vivir la psicoterapia como un camino de crecimiento personal que nos acompañará siempre.
👉 Si necesitas acompañamiento terapéutico para afrontar el dolor de tu pérdida, contacta conmigo. Será un placer acompañarte.
NOMINADA A LOS GLOBO DE ORO EN 2017
John es despistado pero tenaz. Ella es frágil pero ingeniosa. Ambos forman una pareja de ancianos que llevan más de cincuenta años juntos.
Huyendo del asfixiante cuidado de sus médicos e hijos, inician juntos un viaje por Estados Unidos a bordo de su vieja autocaravana.
Desde Boston, Massachusetts, hasta Key West, en Florida, la pareja recorre una América que no reconocen.
En un acto de rebeldía, John y Mary se embarcan en viaje que les hará compartir buenos y malos momentos a la vez que les devolverá su amor y pasión por la vida.
Trailer
Puedes ver la Película en...
AMAZON PRIME
Ya puedes seguirme también en la red social de Linkedin, donde verás artículos cada fin de semana y mi historial completo.
Este es el enlace:
https://www.linkedin.com/in/sandra-gamero-b5815959/
Satisfecho significa: estoy en paz con lo que tengo; estoy en paz con lo que me acontece; estoy en paz con lo que soy y cómo soy.
Satisfecho también significa: estoy en paz con otras personas tal como son; estoy en paz con mi entorno y en paz con el mundo tal como es.
Pero sobre todo estoy en paz con la vida tal como me ha sido regalada y en paz con lo que me reclama. Y estoy en paz con lo que me traerá.
Satisfecho de este modo estoy recogido, recogido en mí y recogido en todo tal como es. Satisfecho de este modo estoy en mi fuerza, y tengo fuerza para estar en paz con todo.
Satisfecho tengo pocas exigencias. ¿Para qué, si lo tengo todo? Sólo necesito mirarlo y disfrutarlo. ¿Qué más quiero?
Satisfecho tengo pocas expectativas de los otros, sólo de lo que sirve al diálogo cotidiano y a la felicidad cotidiana. Por eso los demás se sienten seguros conmigo, seguros con su propia felicidad y con lo que tienen.
Porque estoy satisfecho no necesito pelear con nadie. Por mí puede quedarse con lo que tiene y puede seguir siendo como es.
¿Qué significa finalmente estar satisfecho? Amo a todos tal como son. Amo la creación tal como es. Y me amo tal como soy.
Este amor está en consonancia con el origen de todo tal como es. Este amor es paz con Dios.
Bert Hellinger
Pensamientos de realización
"Todas las personas tartamudean. Naturalmente, pocas se darán cuenta, y con mucha frecuencia el tartamudeo será tan ligero que pasará inadvertido.
El que sufre de tartamudeo crónico está caracterizado por su impaciencia, su sentido no desarrollado del tiempo y su agresión inhibida. Sus palabras no fluyen en una secuencia temporal adecuada; tiene su mente y boca pobladas con un montón de palabras que esperan todas salir al mismo tiempo. Es esto la copia exacta de su voracidad, de su deseo de tragarlo todo a la vez.
Se descubre en el tartamudo, como recordatorio de su voracidad, una tendencia a inhalar al mismo tiempo que habla, revelando así su inclinación a tragar de nuevo aún sus propias palabras. El tartamudo emplea siempre en forma insuficiente sus dientes; su agresión, privada de su función natural, buscará salidas falsas.
Hay otra circunstancia también en la que puede estar libre de tartamudeo: cuando su lenguaje no expresa emoción alguna, o cuando el motor de la excitación está ausente por completo; puede realizar correctamente la tarea de reproducir palabras que no significan nada para él, o que no son la expresión de su auténtico ser.
Podría dominar la técnica de producir palabras a la perfección, por ejemplo, en la elocución o el canto, mientras se concentre en el aspecto técnico del habla y no en el contenido. Pero en cuanto tiene que expresarse a sí mismo, se impacientará de nuevo, y cuanto más se excite, más grave se hará su tartamudeo —excepto en las pocas ocasiones en que se permite estallar.
El tratamiento del tartamudeo que pasa por alto la reorganización de la agresión y la impaciencia puede, en el mejor de los casos, lograr producir sólo un robot que emite palabras, pero nunca una personalidad capaz de expresarse a sí misma y sus emociones. Por eso, para curar el tartamudeo es absolutamente
necesario ajustar primero la agresión.
El tartamudo siempre tiene dificultades con su respiración. No percibe la confusión entre su inhalar y su exhalar, no tiene consciencia de la respiración económica apropiada. Parece tonto y banal afirmar que el auténtico tartamudo no tiene consciencia del hecho de que se habla al exhalar, de que debe llegar a ser "consciente de la respiración".
Aconsejo al tartamudo realizar los siguientes ejercicios graduados:
1) Inhale y exhale sin ninguna interferencia o acción, pero perciba y distinga entre entrada y salida. No debe haber ni tensión ni exageración. Acuéstese sencillamente y concéntrese en "sentir" su respiración. Resista toda inclinación a cambiar cualquier cosa. Prosiga hasta que —sin interferencia ni errabundeo mental— pueda permanecer respirando conscientemente durante un par de minutos.
2) Inhale normalmente y exhale con el sonido de "M-N-S" hasta que resulte natural. Este exhalar debería ser un tipo de colapso, similar al suspirar o gemir.
3) Tome una frase que le guste e inhale después de cada sílaba de esta forma: "La (inhale) rosa (inhale) que (inhale) vi/(inhale) ve/su/pe/que/ño mo/men/to, me/re/ce más a/la/ ban/za que/la/flor/ es/cul/pi/da".
4) Repita en su fantasía este ejercicio siempre que tenga ocasión de hacerlo. Lo importante es inhalar entre cada sílaba. Si puede hacerlo durante 5 minutos, ha dado el paso más importante para respirar bien y dominar la impaciencia.
5) Sólo después de que haya dominado por completo los ejercicios anteriores haga los mismos ejercicios (3 y 4) con palabras completas en vez de sílabas.
6) El ejercicio siguiente requiere pensar un poco. Corte todas sus frases en grupos pequeños, gramaticalmente correctos. Por ejemplo:
"Es más fácil (inhale) pretender (inhale) ser (inhale)
lo que no se es (inhale) que ocultar (inhale) lo que
realmente se es (inhale) pero el que (inhale) puede
realizar las dos cosas (inhale) tiene poco que aprender
(inhale) en hipocresía".
7) Hable a la gente en su fantasía, aplicando la técnica precedente. Hable al principio en silencio, después con un murmullo, con voz sin sonido. Más tarde añada cada vez más sonido a su habla.
8) Aprenda a dar forma continua a su voz. Trate de emitir cada palabra con un crescendo y un decrescendo. Resulta imposible sobrestimar la importancia de este ejercicio. Aborde las palabras que ofrecen la mayor dificultad, por ejemplo, las que comienzan con una "P". Respire hondo, relaje su boca y los músculos de la garganta y pronuncie la "P" lo más suavemente que pueda, pero acentúe —con un
crescendo— la vocal que sigue.
9) Pruebe a transformar la situación de entrenamiento en la real, tome a un amigo que tenga paciencia y desee ayudarle, pídale que lo detenga cada vez que recaiga en una respiración incorrecta.
10) Busque en su fantasía situaciones de excitación, turbación o autoconsciencia y aplique de nuevo el ejercicio 7.
11) Realice un entrenamiento en no hablar. Desarrolle el arte de escuchar. Trague más bien las palabras de los demás que las suyas propias. Sobre todo, recuerde: toda reaparición del tartamudeo debe ser una señal de peligro para usted, un aviso para detenerse y relajarse. Recuérdelo, hay pocas situaciones en la vida en las que es absolutamente indispensable decir algo.
12) Una vez que haya aprendido a guardar silencio y a escuchar, prepárese para alcanzar el arte del silencio interior. Por muy paradójico que suene, usted aprenderá a hablar bien con un buen silencio. Los ejercicios de concentración corporal son también de gran importancia. Descubra qué músculos contrae (mandíbula, garganta, o diafragma) no sólo cuando guarda silencio (contracción crónica), sino también en la situación misma de hablar. El fin es aprender cómo se genera el tartamudeo. Una vez que se logra el pleno control consciente de la producción del tartamudeo con todo detalle, se aprende fácilmente a hablar sin tartamudeo. Sin embargo, ¡qué pocos tartamudos querrán tartamudear conscientemente, abandonar su hostilidad hacia ello y dejar de luchar contra ello! ¡Qué pocos querrán asumir una responsabilidad plena de su tartamudeo!
13) Una vez que se acepte esta responsabilidad, el sentido del tartamudeo con frecuencia se revelará por sí mismo".
Fritz Perls en Yo, Hambre y Agresión.
Si tienes una relación con un vampiro energético, la pregunta es: ¿por qué no la abandonas? ¿Por qué no dices lo que piensas y te proteges?
Como mencioné, muchas personas empáticas logran abandonar estas relaciones. Ven los problemas y plantan al vampiro enseguida. Pero si eres de las que no lo hacen te diré que hay dos razones principales.
En primer lugar, eres compasiva y bondadosa por naturaleza, por lo que, simplemente, puede que no veas las señales de alarma. Puede pasar si no estás prestando toda tu atención a tu intuición y las circunstancias que te rodean.
Y en segundo lugar, tus heridas han creado en ti un enorme deseo de ser aceptada y una creencia absoluta en que no deberías herir los sentimientos de los demás.
Y para las almas viejas empáticas existe una tercera cosa que nos mantiene enganchadas: realmente creemos que nuestro amor y nuestra ayuda pueden sanar a los demás; en este caso, al vampiro.
Y aunque podemos ver las señales de alarma, creemos que las cosas serán distintas con nosotras; que las demás personas a quienes lastimó el vampiro no poseían la destreza y la compasión que tenemos nosotras.
Si bien nuestra reacción inicial a su inevitable maltrato es la rabia, el dolor y la decepción, rápidamente sofocamos estos sentimientos naturales y los sustituimos por culpabilidad, algo que aprendimos a hacer en el pasado, ya sea mucho tiempo atrás en otra vida o en la infancia. O, lo que es más probable, ambas cosas.
Cometemos el error de pensar que los vampiros energéticos son tan sensibles como nosotras. No queremos arriesgarnos a herir sus sentimientos, así que para protegerlos a ellos y sus sentimientos, y como se nos da tan rematadamente bien resolver problemas en todas las demás áreas de nuestra vida, seguimos dándoles nuestra energía y consumiéndonos antes que arriesgarnos a hacerles frente, defendernos y admitir lo enfadadas, dolidas y decepcionadas que realmente estamos. Y cortar después con la relación.
Asumimos la responsabilidad de intentar convencerles de que busquen ayuda y cambien su forma de actuar. Pero es un callejón sin salida, porque no cambian.
Lo que tiene que cambiar en cualquier relación con un vampiro energético eres tú. Tienes que tirar la toalla finalmente y abandonar la relación.
Sé que es difícil oír eso, especialmente si has invertido muchos años y recursos en hacer funcionar la relación, pero cuanto antes dejes de perder tiempo con el vampiro y te elijas a ti, más sana estarás y más feliz y eficaz serás.
Christiane Northrup
"Cómo evitar a los vampiros energéticos. Una guía para deshacerte de las relaciones que te consumen y recuperar el poder y la salud".
👉 Si quieres salir de una relación destructiva, mejorar tu autoestima y/o superar tu dolor, comienza un proceso terapéutico con Terapia Gestalt.
Lo que más nos hace sufrir cuando hemos perdido a un ser querido es no permitirnos el dolor, la nostalgia, la pena, la rabia, la tristeza que acompañan a este proceso.
Dar un lugar en nuestro corazón a todas las emociones que habitan en nosotros en esos momentos nos ayuda a dejar de sufrir.
Aceptar también que durante una temporada vamos a estar con altibajos emocionales nos ayuda: habrá días en lo que estarás más tranquilo, otros enfadado, otros triste, otros con ganas de llorar...
Este proceso no se puede controlar. No podemos controlar nuestras ganas de llorar cuando nos acordamos de los momentos vividos con la persona, no podemos evitar sentir dolor cuando vemos sus pertenencias o las tocamos. Lo más sanador en este momento de vida es darnos el permiso de vivir todas las emociones que acontecen y que vienen en toda su plenitud.
No tengamos miedo de quedarnos anclados en algún punto del camino. Los duelos duelen y si nos entregamos en cuerpo y alma a él, saldremos fortalecidos.
Tampoco alivia el hecho de estar esperando el día en el que encuentres paz en tu corazón. No lo esperes porque la espera se puede hacer interminable. Vive lo que te está pasando ahora sin el juicio de que no deberías sentir eso, o no es apropiado, o no puedes estar así.
No hay un tiempo predefinido de un duelo por la simple razón de que cada persona lo afronta como sabe y puede además de que cada ser es diferente. Cada persona tiene sus recursos de vida y a veces son suficientes y otras veces es necesario el acompañamiento de un terapeuta para poder transitar este camino de espinas.
La ausencia del ser querido no se puede llenar con nada, a pesar de nuestros intentos por llenar el vacío que ha dejado en nosotros. Darse cuenta de esta verdad duele y vamos a tener que aprender a vivir con esta ausencia.
(Gracias a todas las personas que en terapia me han permitido acompañarles en este momento tan duro de su vida y que han inspirado este artículo. Me han permitido crecer como persona y profesional).
Sandra Gamero
Terapeuta Gestalt & Consteladora familiar




















